Sexta Fase: Enfoque moderno hacia el fortalecimiento de la competitividad y desarrollo del mercado interno.
En diciembre del 2003, la administración del presidente Fox publica el “Decreto para el apoyo de la competitividad de la industria automotriz terminal y el impulso al desarrollo del mercado interno de automóviles”.
El decreto contempla:
Seguir estimulando la llegada de inversiones para la construcción y/o ampliación de instalaciones de producción en México.
Disminución de los costos de las importaciones vía reducción arancelaria.
Autorización de registro de nuevas compañías productoras en la industria terminal en territorio nacional (siempre y cuando su inversión en activos fijos sea al menos de 100 millones de dolares) y contemplan la fabricacion de 50 mil vehículos anuales como mínimo, con un plazo para el cumplimiento de tres años a partir del inicio de las operaciones.
Beneficios a la importación de ciertos vehículos con tasa cero en aranceles, alcanzando volúmenes de hasta el equivalente al 10% de la producción del año inmediato anterior.
Autorización a empresas para la importación de mayores cantidades de vehículos, siempre y cuando presenten compromisos concretos de incrementar la inversión a fin de ampliar su infraestructura de producción en México, continúen con programas de capacitación y desarrollo, desarrollen proveedores locales y transfieran su tecnología a proveedores de primer y segundo nivel.
La respuesta a esta política industrial para el sector no ha tardado en concretarse principalmente en la industrial terminal, lo cual queda comprobado con la puesta en marcha de la nueva planta de Toyota en el Noroeste del país, las inversiones de Nissan en la planta de Aguascalientes, de Volkswagen en la planta de Puebla y los anuncios de expansión e inversión de General Motors ( incluyendo la construcción de una pista de pruebas en el estado de Michoacan), Daimler Chysler y Ford en las plantas ubicadas en el norte de México.
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